Un sistema ucraniano ha acelerado la muerte de los drones kamikaze. Se llama Delta, y hace en 120 segundos lo que llevaba días
La guerra en Ucrania ha convertido al dron en el arma central del campo de batalla, pero también ha hecho evidente un límite insalvable: los modelos kamikaze , que dominaron los primeros años del conflicto, están empezando a morir por pura insostenibilidad. El frente de casi mil kilómetros exige un suministro continuo de plataformas capaces de vigilar, hostigar, destruir y sobrevivir. Y Ucrania se ha dado cuenta de ello. El ocaso de un dron. Rusia ya no puede garantizar ese suministro con los drones baratos y de un solo uso que antes lanzaba por miles. Las sanciones occidentales han estrangulado el acceso de Moscú a sensores avanzados y procesadores críticos. Además, los ataques ucranianos a plantas de ensamblaje han roto cadenas de producción, y el coste de perder sistemas cada vez más sofisticados contra defensas ucranianas más densas ha vuelto inviable el modelo de “lanza y olvida” . Por primera vez, Moscú reconoce que no puede reponer con la misma velocidad lo que destruye...