Una broma convertida en experimento reveló algo incómodo sobre los millonarios: se tomaron la molestia de cobrar cheques ridículos

Una broma convertida en experimento reveló algo incómodo sobre los millonarios: se tomaron la molestia de cobrar cheques ridículos

¿Alguna vez te has preguntado si Elon Musk, Jeff Bezos o Bill Gates se agacharían a recoger una moneda del suelo? ¿y por un billete de 20 euros? Al parecer esa misma pregunta se la hicieron en los 90 en la revista satírica Spy, así que decidieron poner a prueba hasta qué punto algunos de los ricos más famosos de Estados Unidos se preocupaban por cantidades de dinero ridículamente pequeñas, incluso cuando ya tenían fortunas enormes.

Lo que empezó como una broma interna terminó convertido en un experimento real con cifras muy concretas y nombres propios que se publicó en dicha revista en julio de 1990.

La broma de Spy: cheques ridículos para millonarios

Para llevar el experimento a cabo, los editores de la revista tuvieron que pensar en cuál sería el equivalente a tomarse la molestia de agacharse a recoger una moneda de céntimos cuando ya eres milmillonario. La solución que encontraron para llevarlo a cabo fue bastante ingeniosa: enviar unos cheques a los millonarios por valor de unos pocos céntimos.

Como cada cheque era nominal, cuando el millonario elegido cobraba su cheque, a los editores de la revista les llegaba el cargo y sabían qué millonario "se había agachado" a por su moneda. En este caso, el esfuerzo es incluso menor, ya que el millonario en cuestión tiene que ir a un banco a hacer efectivo el cheque, lo cual es mucho más intencionado que el simple hecho de agacharse mientras caminas.

Tal y como recordaban en Celebrity Networth, los editores no dejaron ningún cabo suelto y Spy creó una empresa ficticia pero legal llamada National Refund Clearinghouse y abrió una cuenta bancaria real para usarla en el experimento. Desde esa empresa se enviarían todos los cheques de reembolso por pequeñas cantidades de dinero a un listado de personas muy ricas.

Para no levantar sospechas, junto a cada cheque se enviaría una nota en la que se explicaba que se trataba de una devolución por un cargo erróneos, algo que en aquellos años sonaba rutinario y nada sospechoso para cualquier persona acostumbrada a manejar muchas facturas.

Donald Trump

La primera remesa se hizo con cheques de 1,11 dólares dirigidos a 58 multimillonarios muy famosos en ese momento. Entre ellos aparecían nombres como Cher, Óscar de la Renta, Michael Douglas, Christopher Reeve, Martin Scorsese, Ralph Lauren, Rupert Murdock o el joven heredero de un imperio inmobiliario: Donald Trump.

En un plazo aproximado de dos meses, 26 de esos 58 millonarios hicieron efectivo el cheque de 1,11 dólares que habían recibido. Los 32 millonarios restantes simplemente lo ignoraron por completo, estableciendo de entrada un porcentaje claro: alrededor del 44,8% de los destinatarios decidieron que 1,11 dólares bien valían el esfuerzo de "agacharse" para cobrarlo. El resto no movió un dedo por esa cantidad.

Para sorpresa de nadie, Donald Trump fue uno de los que no dejó escapar la mínima ocasión para hacerse un poco más rico, cayendo en esta primera ronda: su precio era 1,11 dólares.

moneda

Poniendo más cebo en el anzuelo

Tras el sorprendente buen resultado de la primera ronda de cheques, los editores de Spy quisieron averiguar hasta qué punto se podía jugar con la combinación de esfuerzo y recompensa. Así que se les ocurrió enviar un nuevo cheque a los 32 millonarios que no se habían tomado la molestia de cobrar el primer cheque.

En esta ocasión doblaron su apuesta emitiendo cheques por un valor de dos increíbles dólares. El actor Richard Gere o la cantante Carly Simon, junto a cuatro celebridades más terminaron por sucumbir a la generosa recompensa de la nueva remesa.

No contentos con el porcentaje de millonarios y famosos que había cobrado la segunda ronda, los editores de la revista satírica decidieron subir su apuesta hasta unos impresionantes 3,47 dólares. Solo dos millonarios cayeron en la nueva trampa y cobraron el generoso cheque de Spy. Dado el reducido porcentaje de éxito, quedó claro que se había alcanzado el tope máximo que estaban dispuestos a cobrar y que tendrían que subir mucho más la cifra para llamar la atención de quienes no se molestaron en cobrar el cheque.

Era el momento de probar hasta qué punto serían capaces de bajar su nivel de recompensa los 26 millonarios que habían cobrado los cheques de 1,11 dólares.

A esas 26 celebridades que habían cobrado el primer cheque, se les volvió a enviar un segundo cheque por valor de 64 centavos. El papel en el que estaba escrito era más caro que el importe del cheque.

Curiosamente, en esa ocasión solo 13 millonarios decidieron cobrarlos, justo el 50% del grupo inicial. Sin embargo, Spy todavía tenía un truco final: enviar un tercer cheque a esos cobradores en serie que habían hecho efectivos los cheques de 1,11 dólares y el de 64 centavos. En esta ocasión, el importe del cheque sería de 13 centavos de dólar. No valía ni la tinta con la que estaba escrito.

El dinero es dinero

Tal y como esperaban, en esta ocasión el porcentaje de cobros cayó en picado. Sin embargo, solo dos personas cobraron la última cantidad. Lo que más sorprendió a los editores de Spy fueron los nombres de esas personas: el traficante de armas asiduo de las fiestas de la jet set de Marbella de los 90, Adnan Khashoggi, y Donald Trump, actual presidente de los EEUU.

A simple vista, el experimento de Spy parece quedarse en una ingeniosa y brillante broma de la revista a las mayores fortunas de los 90 en EEUU. No obstante, lo que realmente se revela es un trasfondo psicológico en la relación de algunos millonarios con lo relativo a las finanzas. Incluso teniendo un patrimonio de miles de millones de dólares, lo cobran todo. Por insignificantes que sean las ganancias, el dinero es dinero.

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Imagen | Nano Banana, Flickr (Gage Skidmore), Unsplash (Joshua Hoehne)

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La noticia Una broma convertida en experimento reveló algo incómodo sobre los millonarios: se tomaron la molestia de cobrar cheques ridículos fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .




Fuente: Xataka
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