Alemania se ha encontrado con un problema impensable hace solo unos años: sobran guarderías para tan pocos niños
Pocos lugares hay más sensibles a los vientos del invierno demográfico que las guarderías. Lo sabe bien Alemania. Hasta hace no tanto los padres se las veían y deseaban para encontrar plaza en las metrópolis más concurridas del país, lo que en ocasiones les obligaba a anotarse en eternas listas de espera. Hoy la situación es distinta. Al menos en Berlín, donde el descenso de la natalidad (junto a otros factores) ha dado la vuelta a la tortilla : ahora el problema no lo tienen los padres incapaces de encontrar hueco, sino las guarderías con cientos de vacantes. Nada que no hayan vivido ya en Japón . El problema de las guarderías . En Alemania las familias con bebés llevan tiempo acostumbradas a que las guarderías suponga un quebradero de cabeza. Eso sí, no siempre por la misma razón. Durante mucho tiempo el país, sobre todo las ciudades más populosas, lidió con la escasez de oferta. Escaseaban las plazas para niños. Incluso escaseaba el personal cualificado para atenderlos, lo que ...