Pellizcar una pantalla
Todos los domingos, a las 9:00: un artículo especial - con un tono más personal - relacionado con mis 20 años de aventuras en el mundo Apple. Todo en aquel vagón era perfectamente normal. Un martes cualquiera , alrededor de las ocho de la tarde, día laborable. Finales de septiembre. Llovía, como suele llover cuando el verano ya ha dicho adiós pero el otoño todavía no se atreve del todo. Pocos pasajeros. Cada uno en su mundo. Nada especial. Pero era 2007. Y en 2007 sucedieron cosas que tardaríamos años en entender. No he olvidado nunca esa tarde. Recuerdo llegar a la estación unos minutos antes, caminar deprisa sin saber muy bien por qué, como quien presiente un hallazgo, una meta, algo que está a punto de suceder. No miraba a nadie. No noté la lluvia. La cabeza iba demasiado rápido, a una velocidad imposible de seguir, sin tiempo siquiera para ordenar los pensamientos. Sabía que algo estaba pasando , aunque todavía no supiera ponerle nombre. Entré en la estación y, de pron...