Alemania se ha encontrado con un problema impensable hace solo unos años: sobran guarderías para tan pocos niños

Alemania se ha encontrado con un problema impensable hace solo unos años: sobran guarderías para tan pocos niños

Pocos lugares hay más sensibles a los vientos del invierno demográfico que las guarderías. Lo sabe bien Alemania. Hasta hace no tanto los padres se las veían y deseaban para encontrar plaza en las metrópolis más concurridas del país, lo que en ocasiones les obligaba a anotarse en eternas listas de espera. Hoy la situación es distinta. Al menos en Berlín, donde el descenso de la natalidad (junto a otros factores) ha dado la vuelta a la tortilla: ahora el problema no lo tienen los padres incapaces de encontrar hueco, sino las guarderías con cientos de vacantes.

Nada que no hayan vivido ya en Japón.

El problema de las guarderías. En Alemania las familias con bebés llevan tiempo acostumbradas a que las guarderías suponga un quebradero de cabeza. Eso sí, no siempre por la misma razón. Durante mucho tiempo el país, sobre todo las ciudades más populosas, lidió con la escasez de oferta. Escaseaban las plazas para niños. Incluso escaseaba el personal cualificado para atenderlos, lo que llevó a algunos jardines de infancia del país a fichar personal en el extranjero. 

Hoy la situación es distinta: en algunas zonas del país (incluido Berlín) hay guarderías en las que sobran plazas y lo que escasean son niños que las ocupen. Tanto es así que hay centros a los que no les ha quedado más remedio que cerrar sus puertas. Otros buscan formas de captar usuarios. Una madre explicaba hace poco cómo solicitó plaza en diez escuelas (kitas) para su hijo. Ocho le dijeron que sí. Incluso le apremiaron a que confirmara. Impensable hace unos años.

"Un gran descenso". El cambio de tendencia lo confirmaba el martes Claudia Freistühler, directora de Kindergärten City. Durante una entrevista en Financial Times habla abiertamente del "enorme descenso" de demanda que sufren algunas guarderías, una caída que explica sobre todo por la natalidad. Su grupo gestiona 58 centros repartidos por Berlín, una amplia red que suele atender a más de 7.000 pequeños. En 2025 Freistühler calcula que no pasaron de los 6.000.

Se buscan bebés. No es la única señal de alarma. En octubre un portavoz de Fröbel, un grupo que gestiona unas 250 guarderías en Alemania, reconocía a Le Monde que poco tienen que ver las prioridades (e inquietudes) de hoy con las de 2024 o 2023. "Hasta el año pasado nuestra principal preocupación era encontrar personal cualificado. Teníamos dificultades para contratar. Lo que invertíamos en fichar personal ahora lo dedicamos cada vez más a captar familias".

El problema no es exclusivo de Berlín. El cambio de equilibrio entre oferta y demanda se extiende a otras ciudades de Alemania, como Fráncfort, Bremen o Münster, ciudades en las que hay centros que han pasado de rechazar solicitudes de ingreso y gestionar largas listas de espera a tener que afinar el ingenio para captar alumnos y no arrancar el curso con vacantes. Del déficit al exceso. 

Tanto ha cambiado la situación que en otoño medios como The Local o Die Zeit se hicieron eco de una noticia inusual: el cierre de dos guarderías públicas del distrito de Steglitz-Zehlendorf, en Berlín, por la falta de niños. "Su número ha descendido de forma drástica y hemos sufrido pérdidas", explicaba el Gobierno. Otros centros de Berlín se enfrentan al mismo destino. Nada que no lleven años experimentando en Japón, donde ya están convirtiendo escuelas en fábricas.

¿Por qué es tan sorprendente? Alemania no es el único país en el que las escuelas sufren la caída de natalidad. Sin ir más lejos, en España el sector calcula que el 25% de las escuelas infantiles privadas han cerrado en el último lustro. Si el caso germano ha despertado tanta expectación es porque allí la situación ha cambiado de forma radical en muy poco tiempo. Hace no tanto se calculaba que en Alemania había un déficit de 300.000 plazas de guardería (hay quien eleva el total a 430.000) y que hacían falta unos 125.000 profesionales en el sector.

En diciembre el propio Instituto Económico Alemán (IW) estimaba que el 7,3% de los niños menores de tres años de Alemania Oriental que necesitan una plaza se quedan sin ella, porcentaje que se eleva al 15,6% en Alemania Occidental. En el caso de Baja Sajonia calculaba que faltaban unas 33.700. Eso no significa que esa sea la "foto" de toda Alemania. El propio IW reconoce que el número de niños en guarderías públicas ha disminuido desde 2023 y llega una búsqueda rápida en la hemeroteca para encontrar noticias sobre el excedente de plazas en la capital.

Suma de factores. La pregunta es por lo tanto obvia… ¿A qué se debe ese cambio de escenario, que está dejando vacantes en algunas zonas del país? Para entenderlo hay que manejar varias claves. La principal, la demografía. Al igual que otras muchas naciones de Europa (y más allá), Alemania lleva varias décadas viendo cómo su de natalidad se desploma. Su índice ha tenido altibajos, pero en 2023 se situaba en 1,4 hijos por mujer, lejos de los 2,5 que registraba en los 60.

La natalidad no es sin embargo la única causa de la situación que viven las guarderías de algunas grandes ciudades de Alemania. Otra hay que buscarla en el sector inmobiliario. Si los niños escasean en ciertos distritos centrales es porque el encarecimiento de los alquileres expulsa a las familias hacia otras zonas. Con ese telón de fondo, Financial Times asegura, citando a fuentes del departamento local de educación, que en Berlín han cerrado casi cien guarderías en dos años.

Mucho más que guarderías. Las guarderías no solo son indicadores demográficos. En el caso de Alemania también tienen una deriva importante en la economía. Aunque la nación tiene una de las mayores tasas de participación femenina en el mercado laboral de Europa (76%), entre las mujeres con hijos pequeños abunda el trabajo a tiempo parcial. De hecho se calcula que en 2023 apenas el 27% de las madres con niños a su cargo estaban trabajando a tiempo completo, muy lejos del porcentaje registrado entre los hombres, del 91%. 

Las guarderías y el sector del cuidado infantil son cruciales para cambiar ese porcentaje. La clave, cómo deslizan ya algunas voces en el sector, es si el esfuerzo por reforzar la oferta ha llegado "demasiado tarde" en ciudades como Berlín.

Imagen | Nathan Cima (Unsplash)

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La noticia Alemania se ha encontrado con un problema impensable hace solo unos años: sobran guarderías para tan pocos niños fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .




Fuente: Xataka
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