Los Ángeles lleva una década pintando sus calles de blanco para combatir el calor. No es la mejor idea
Los paisajes no son casuales, aunque lo parecen. Los pueblos blancos de Andalucía son un buen ejemplo de ello. El encalado de las casas se priorizó como una manera de mantener alejadas a las enfermedades (especialmente con las epidemias del siglo XIX). O, al menos, dificultar su propagación. Pero el encalado daba otra ventaja: el blanco . Con el blanco, el calor se refleja y el interior de las casas está más fresco. ¿Seguro? No del todo. Y es que, como cuenta mi compañero Miguel Jorge , encalar las casas por dentro también permitía reducir la humedad en el interior por lo que se reducía el bochorno secando el ambiente y manteniendo una temperatura más estable. Es decir, desde hace siglos y siglos (porque esto ya lo aplicaban los romanos) se hizo palpable que encalar las casas daba un buen resultado aunque no se tuviera muy claro entonces por qué. Luego se puso el foco en el blanco y en cómo ref...