Alemania le da al hidrógeno azul estatus de interés público superior: el país que más apostó por el verde ahora abraza el que se hace con gas
Hace apenas un par de años, el ambiente en la política energética alemana era de pura euforia. La pequeña ciudad de Bremervörde (Baja Sajonia) acababa de estrenar la primera ruta de trenes operada únicamente con hidrógeno. Con un ahorro estimado de 4.000 toneladas de CO2 al año, el proyecto era el escaparate perfecto para el gran plan del Gobierno: fiar todo el peso de su descarbonización a la pureza del hidrógeno verde Sin embargo, el tiempo ha enfriado el entusiasmo y el panorama actual del hidrógeno en Alemania se enfrenta a la dura realidad económica. Las estaciones de repostaje para coches de hidrógeno languidecen; de hecho, H2 Mobility, el principal operador del país, anunció el cierre de varias de sus estaciones debido a la falta de demanda en vehículos de pasajeros y a los constantes cuellos de botella en el suministro. Este choque de bruces contra la realidad ha forzado un giro político drástico: Alemania, el país que más apostó por la pureza del hidrógeno verde, está modi...