Mientras algunos creen que el iPhone es chino y Trump lo quiere estadounidense, la realidad es muy distinta

Es fácil pensar en el made in China de los iPhone (o made in India si se compra en Estados Unidos). El gigante asiático es la gran fábrica del mundo y es de pura lógica pensar que al final todos los móviles vienen de allí. Pero pensar esto es acertar en parte y equivocarse en mucho. No solo es un móvil chino. De hecho, tiene piezas de más de 40 países.
El iPhone no puede ser estadounidense
De entre todas las cruzadas de Donald Trump, el pasado año tuvo a Apple y al iPhone como protagonistas de una. El presidente norteamericano quiere que el dispositivo se fabrique en Estados Unidos, algo que Apple ha visto inviable desde hace años. Y no solo por los recursos económicos necesarios, que también, sino también por los humanos. Es inviable a corto y medio plazo.
Apple no solamente necesita invertir en crear fábricas en el país, sino que necesita también tener personal con una formación adecuada para un trabajo que no es precisamente el que buscan la mayor parte de los jóvenes estadounidenses. Además de que supone reestructurar toda su cadena de suministros y buscar socios que a los que les salga rentable exportar a Estados Unidos, algo que aumentaría los costes a asumir por parte de Apple.
Como solución intermedia, Apple ha optado por dos cosas. La primera es ampliar sus fábricas en India, de forma que pueda evitar los aranceles a China. Es algo que, según los últimos reportes, está permitiendo ya que la mayoría de iPhone que se venden en Estados Unidos se ensamblen allí.
Por otro lado, Apple ha ido anunciando inversiones en Estados Unidos que, entre otras cosas, conlleva la obtención de materiales por parte de proveedores estadounidenses. Es algo que ayuda a promover la economía local y que, en realidad, ya aplican con otros muchos componentes del iPhone. Porque este nunca fue chino del todo.
Un iPhone que en realidad nunca fue chino
Si despieza un iPhone, la etiqueta de origen pierde sentido. El procesador, por ejemplo, se diseña por Apple en California, pero su fabricación depende de las fábricas de TSMC en Taiwán. Las cámaras suelen venir de Japón de la mano de Sony, las pantallas de Corea del Sur con Samsung y LG. Cada pieza cuenta con una historia distinta y con orígenes distintos.
Aunque la imagen es de 2022, sigue reflejando la realidad de los componentes del iPhone (Imagen: Statista)Los estudios del desmontaje coinciden en que China aporta solo una pequeña fracción del coste total, normalmente entre el 3% y el 6%. Su papel principal ha sido históricamente el ensamblaje final, un proceso intensivo en mano de obra, pero con márgenes mucho más bajos que el diseño o la fabricación de componentes avanzados. Donde se atornillan las piezas no es donde se crea la mayor parte del valor.
Ahí es donde entra la diferencia clave entre fabricación y la obtención de beneficios. Apple concentra una parte muy significativa del valor gracias al diseño, el desarrollo de software y el control del ecosistema. Se estima que es ahí donde capta más del 40% del precio final de un iPhone. El resto se reparte entre proveedores especializados en otros territorios.
Esto también explica por qué los datos comerciales pueden resultar engañosos. Cuando un iPhone sale de China o India rumbo a Estados Unidos, se contabiliza como una exportación de dicho país. Sin embargo, la mayor parte del valor económico de ese dispositivo se ha generado fuera de esas fronteras. Es un efecto estadístico que ha alimentado durante años la percepción de que el iPhone es "chino" o ahora es "indio", cuando en realidad es un producto mundial.
Por eso, que la producción se mueva a otros países no cambia la esencia del producto. Cambia el lugar donde se ensambla, que por supuesto es importante y más viendo la importancia que tiene incluso el atornillado a mano. Pero la cadena de suministro es fundamental y está ha sido, es y seguirá siendo internacional y prácticamente imposible de replicar en un solo país. Al menos si se quiere con la misma calidad.
La idea de un iPhone "completamente estadounidense", como ha planteado el gobierno del país choca precisamente con esa realidad: el iPhone no es de un país, sino de muchos.
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Fuente: Applesfera
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