Un barco acaba de cambiarle el verbo a la guerra en Irán: para abrir Ormuz EEUU ya no va a bombardear, sino algo más peligroso

Un barco acaba de cambiarle el verbo a la guerra en Irán: para abrir Ormuz EEUU ya no va a bombardear, sino algo más peligroso

En el golfo Pérsico existe un enclave de apenas unos kilómetros cuadrados que, pese a su tamaño, llegó a ser bombardeado cientos de veces durante la guerra entre Irán e Irak en los años 80 sin dejar de funcionar como uno de los principales puntos de salida de crudo del mundo. Su historia demuestra que, a veces, los lugares más pequeños son también los más difíciles de sustituir.

La guerra está cambiando el verbo. Durante el fin de semana, la llegada de un segundo grupo anfibio estadounidense al Golfo, con miles de marines a bordo, no es un movimiento táctico más sino la señal de que la guerra posiblemente está entrando en una nueva fase: para abrir el estrecho de Ormuz, Washington ya no piensa solo en bombardear, sino en hacer algo mucho más peligroso, tomar el territorio clave

Como hemos ido contando, Kharg, la pequeña isla frente a la costa iraní, concentra cerca del 90% de las exportaciones de petróleo del país y se ha convertido en el verdadero centro de gravedad del conflicto, no porque sea grande o defendible, sino porque quien la controle controla el flujo económico que sostiene al régimen. Tras semanas de ataques a distancia, el envío acelerado de las fuerzas anfibias apunta a que Estados Unidos está preparando la opción que implica botas sobre el terreno, un salto cualitativo que transforma una campaña aérea en una operación potencial de ocupación.

El plan no es nuevo, es de hace 40 años. Recordaba el Financial Times esta mañana que lo que hoy parece una escalada improvisada tiene en realidad raíces mucho más profundas, porque la idea de tomar Kharg no es nueva, sino que forma parte de un guion que Trump ya había esbozado en los años ochenta, cuando defendía abiertamente que Estados Unidos debía golpear directamente los activos petroleros iraníes para forzar concesiones. 

Entonces hablaba de “ir y tomar la isla” como respuesta a cualquier desafío en el Golfo, y cuatro décadas después ese mismo esquema (ultimátum, presión económica y uso decisivo de la fuerza) reaparece casi sin cambios. La diferencia es que ahora no es retórica de campaña, sino una opción muy real sobre la mesa, lo que convierte una vieja intuición estratégica en un plan operativo con implicaciones globales.

D

El interruptor económico de la guerra. La lógica detrás de este movimiento parece bastante obvia: Irán ha logrado resistir los bombardeos y, al mismo tiempo, mantener sus exportaciones de crudo mientras bloquea las de sus rivales, convirtiendo el cierre de Ormuz en un arma económica que presiona al resto del mundo. 

Desde esa perspectiva, para Estados Unidos, tomar Kharg rompería esa dinámica al cortar la principal fuente de ingresos de Teherán y devolver el golpe en el mismo terreno, el económico, donde Irán está intentando ganar la guerra. Dicho de otra forma, no se trata tanto de destruir como de controlar y tomar, de usar la isla como palanca de negociación para forzar la reapertura del estrecho y, en última instancia, obligar al régimen a aceptar condiciones impuestas desde fuera.

La operación imposible. Sobre el papel, la toma de la isla podría ser relativamente rápida, apoyada por ataques previos y el despliegue de unidades anfibias capaces de asaltar puntos clave como el aeropuerto y las instalaciones portuarias. Sin embargo, la dificultad no está en conquistar Kharg, sino más bien en sostenerla: su cercanía a la costa iraní la convierte en un objetivo expuesto a misiles, drones y ataques constantes, mientras que las líneas de suministro estadounidenses serían vulnerables en un entorno saturado de amenazas asimétricas. 

Es decir, que el escenario se parece menos a las campañas relámpago tradicionales de los estadounidenses y más a una guerra de desgaste, donde mantener una pequeña isla puede convertirse en un problema estratégico de gran escala.

El riesgo a escalada sin retorno. La mayoría de los analistas concuerdan en el mismo diagnóstico: el verdadero peligro no es solo militar, sino político y económico. Una operación de asalto este tipo implicaría una escalada directa contra el corazón económico de Irán, con consecuencias imprevisibles: desde ataques regionales a infraestructuras energéticas (Irán, de hecho, ya ha advertido con esto) hasta un aumento prolongado de los precios del petróleo y una presión creciente sobre Estados Unidos para salir del conflicto. 

Además, hay que tener en cuenta que no hay garantía de que tomar la isla fuerce a Teherán a ceder. De hecho, podría, por el contrario, endurecer aún más su postura y ampliar el conflicto. En ese equilibrio inestable, la isla de Kharg ha dejado de ser solo un objetivo militar para convertirse en una apuesta estratégica de alto riesgo para Washington: una jugada que puede cambiar el curso de la guerra… o atraparla en una fase aún más peligrosa.

Imagen | USN

En Xataka | Nos preguntamos si es seguro volar ahora que hay más drones que aviones de Ryanair: la respuesta es una navaja de Ockham

En Xataka | El arma para liberar Ormuz ha huido a 6.000 km de la guerra. Y eso solo significa que EEUU se está preparando para lo que viene después

-
La noticia Un barco acaba de cambiarle el verbo a la guerra en Irán: para abrir Ormuz EEUU ya no va a bombardear, sino algo más peligroso fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .




Fuente: Xataka
Enlace: Un barco acaba de cambiarle el verbo a la guerra en Irán: para abrir Ormuz EEUU ya no va a bombardear, sino algo más peligroso

Comentarios