"Somos viudas de Apple". Los ingenieros trabajaban tanto en China que la compañía tuvo que tomar medidas urgentes
"Se la podía oír desde el altavoz de mi móvil a dos oficinas de distancia", recuerda uno de los ingenieros que ayudaron a dar vida al iPod. Fue cuando su mujer explotó tras varias semanas sin verle . Y no fue, ni mucho menos, un caso aislado. A finales de los 90, mientras Apple cocinaba en secreto el dispositivo que cambiaría su destino (y de paso, el de toda la industria musical), decenas de empleados vivían jornadas maratonianas en China. Detrás del diseño del iPod se escondía una agria realidad vestida de crisis matrimoniales y agotamiento extremo . Apple estaba jugando a un todo o nada, y ese nivel de exigencia acabaría por afectar a los ingenieros que pasaban semanas y semanas en China, lejos de sus familias. Tal era así que los gerentes de la compañía tuvieron que tomar medidas serias de apoyo. Y ahí nació el 'DAP'. El iPod hizo estragos en las relaciones personales Tras su polémica salida de Apple once años antes, Steve Jobs regresó a Apple en 1996 ...