"90 horas a la semana y me encanta". Los trabajadores de Apple celebraban algo que la generación Z considera tóxico

"90 horas a la semana y me encanta". Los trabajadores de Apple celebraban algo que la generación Z considera tóxico

"90 horas a la semana y me encanta". Esa frase, convertida en grito de guerra entre los primeros empleados de Apple, era más que una declaración de compromiso. Era una medalla de honor en Silicon Valley. En los años 80, trabajar jornadas maratonianas no solo se esperaba, sino que se celebraba. El talento joven sacrificaba sueño, relaciones y salud a cambio de la promesa de cambiar el mundo. Y en Apple, donde Steve Jobs exigía un nivel de entrega casi fanático, la cultura del overwork era una religión.

Hoy, esa devoción es veneno para la Generación Z. No quieren ser mártires del trabajo ni medir su valía en horas de insomnio. ¿Qué es eso de dormir en la oficina o vender la máquina de vending como un plus en la oferta laboral? La productividad ya no es sinónimo de presencia, y el equilibrio entre vida y empleo es innegociable. Lo que antes era motivo de orgullo, ahora es queja en TikTok. ¿Ha cambiado la industria o solo la narrativa?

La jornada legal sigue siendo de 40 horas, aunque el debate sigue abierto

En febrero de 2025, el Gobierno de España aprobó el anteproyecto de ley para reducir la jornada laboral ordinaria a 37,5 horas semanales, una medida que beneficiaría a más de 12 millones de trabajadores del sector privado. El proyecto llegó al Congreso en mayo de ese año, pero fue rechazado. Por lo que la jornada máxima legal sigue siendo de 40 horas semanales (vigente desde 1983) y la nueva norma no tiene efectos legales. El Gobierno y los sindicatos mantienen su intención de retomar la negociación, aunque de momento sin fecha oficial de entrada en vigor.

Mismo salario trabajando 2,5 horas menos cada semana, aumentando así el valor de la hora trabajada, sí. Un informe del Foro Económico Mundial reconoció que una semana laboral de cuatro días puede aumentar la productividad, mejorar la salud física y mental de los empleados, y reducir las emisiones de CO₂. Frente a esto, contrasta lo que Apple vivía en los 80. Porque no hablamos de una jornada semanal de 40 horas, sino de más del doble. Como recuerda el artículo de Folklore, trabajar 90 horas era algo normal para muchos de los primeros empleados de la empresa.

Jobs Trabajadores

Un equipo orgulloso de sus logros

Mientras el medio mundo debate las reducciones de jornada, hubo un tiempo donde los empleados se explotaban a ellos mismos. O según se mire, solo eran jóvenes y apasionados. La mayoría de los miembros del equipo de software de Macintosh tenían entre veinte y treinta años. No tenían muchas obligaciones familiares  y estaban acostumbrados a trabajar muchas horas.

El artículo además, prosigue:

Nos apasionaba el proyecto y estábamos dispuestos a subordinarle, más o menos, el resto de nuestras vidas, al menos por un tiempo. A medida que aumentaba la presión para terminar el software a tiempo para cumplir con la fecha límite de enero de 1984, empezamos a trabajar cada vez más horas. En el otoño de 1983, no era raro encontrar a la mayoría del equipo de software en sus cubículos cualquier noche, día laborable o no, todavía tecleando a las 11 de la noche o incluso más tarde.
Steve Jobs dando feedback en una revisión de producto en 1999 Steve Jobs dando feedback en una revisión de producto en 1999

Por aquel entonces estaban "de moda" las maratones de pruebas. Se hacían pequeños concursos para ver quién encontraba más errores, quién hacía las pruebas de estrés más locas y el premio era el propio resultado, un marchamo de pedigrí. Debi Coleman, a quien le dedicamos un amplio reportaje, trabajaba en aquellos días en el equipo de finanzas y decidió conmemorar la hazaña de una forma que todavía encaja entre la generación Z: haciendo una camiseta.

Bueno, como dice en el propio artículo Andy Hertzfeld, "para hacerla un poco más especial, eligieron una sudadera con capucha gris de alta calidad. Steve Jobs había alardeado recientemente ante la prensa de que el equipo Macintosh estaba trabajando '90 horas a la semana'. Decidieron que el lema de la sudadera debería ser '90 horas a la semana y me encanta', en honor a la exagerada afirmación de Steve". Una falacia atributiva que encerraba un poco de verdad.

Sudadera 2

La sudadera contenía una errata intencional, un "Mackintosh" en rojo con la "k" equivocada y tachada, dando un aire más urbano y DIY al asunto. Y la verdad es que si se vendieran ahora alcanzarían una cifra absurda. La última que se vendió alcanzó los 900 euros. 

Sudadera 2

Gruesa, con un bordado a mano, la sudadera era tan cómoda que hasta Burrell Smith empezó a llevarla al trabajo con frecuencia, casi todos los días. Lo más gracioso es que Smith dejó Apple en febrero de 1985, así que tachó con cinta adhesiva el "9" y el mensaje pasó a ser "trabajo cero horas a la semana y me encanta". Una indirecta bastante directa, si me preguntan.

Cabe recordar que en Estados Unidos, la FLSA exige que los trabajadores no exentos (por ejemplo, empleados por hora) reciban un pago del 150% de su salario normal por cada hora trabajada después de las 40 semanales, pero los del sector tecnológico operan bajo sus propias reglas. En los 80 no existía ninguna restricción legal y este vacío fomentaba el "workaholismo" de Silicon Valley.

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La noticia "90 horas a la semana y me encanta". Los trabajadores de Apple celebraban algo que la generación Z considera tóxico fue publicada originalmente en Applesfera por Isra Fdez Guille Lomener .




Fuente: Applesfera
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