Los expertos coinciden: “El agua fría no bloquea la digestión, pero si está demasiado fría puede volverla más lenta y menos confortable”
Con la llegada del calor, algo que puede apetecer a muchas personas es coger una botella de agua bien fría y comenzar a beber como si no hubiera un mañana. Pero junto a esta práctica habitual también surge una frase clásica bajo el mito de que beber agua helada puede "bloquear" la digestión. La idea en mente. La afirmación tiene una base fisiológicamente plausible, puesto que el frío induce vasoconstricción gástrica transitoria. Sin embargo, al cruzar estas afirmaciones con la literatura científica primaria, descubrimos que la línea entre el mecanismo biológico comprobado y el mito exagerado es sumamente fina. Para romper esta línea, Silvia Gómez, especialista en aparato digestivo, en declaraciones a La Vanguardia apuntaba que "el agua fría no bloquea la digestión, pero si está demasiado fría puede volverla más lenta y menos confortable". Y en esta última parte es donde se encuentra la clave d...