En plena crisis existencial, la industria del vino ha anotado un récord histórico: una botella vendida por 700.000 euros

En plena crisis existencial, la industria del vino ha anotado un récord histórico: una botella vendida por 700.000 euros

Con 812.500 dólares en el bolsillo (casi 700.000 euros, al cambio) puedes comprarte una buena casa en un barrio acomodado, lanzarte a una aventura empresarial o sencillamente afrontar la vida con mucha más tranquilidad, al menos a nivel financiero. En Nueva York hay quien ha decidido emplear esa cantidad de dinero en algo bien distinto: comprar le botella de vino más cara jamás vendida en una subasta, un exclusivísimo borgoña elaborado con una cosecha de 1945 que ha pulverizado el récord anterior, que databa de 2018.

No deja de ser irónico si se tiene en cuenta que la industria del vino (a nivel general y en Francia en particular) no pasa por su mejor momento.

¿Un vino de 812.500 dólares? Así es. El hito se alcanzó hace unos días, durante una subasta celebrada en Nueva York. Por supuesto ni el vino ni la cita eran normales. La venta se cerró durante la puja de La Paulée de Acker, una de las citas de referencia para los coleccionistas de vinos del mundo y (sobre todo) los amantes de los caldos procedentes de la región de Borgoña, Francia.

Sus responsables presumen de que en solo tres días se realizaron ventas por 25 millones de dólares y alcanzaron un buen puñado de récords. Entre todos ellos hay sin embargo uno de los que despiertan interés más allá del mundo de la viticultura: la botella por la que más dinero se ha pagado en una puja.

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¿Y cómo es? Especial, claro. La pieza en cuestión es una botella de 750 militros de Romanée-Conti 1945. Dicho así quizás no parezca gran cosa, pero hay varias razones por las que ese caldo resulta tan atractivo para los amantes del vino.

Para empezar, su historia. El caldo en cuestión se elaboró con las uvas recolectadas en 1945 en Romanée-Conti, lo que ya es interesante de por sí. No solo por el valor simbólico de esa fecha (el fin de la Segunda Guerra Mundial). Supuso también la última cosecha antes de que la bodega decidiese arrancar sus viñedos para replantarlos reforzándolos frente a la filoxera, una plaga que asestó un severo golpe a la industria vinícola europea, sobre todo en el siglo XIX.

Esa peculiaridad hizo de la añada de 1945 un objeto de deseo para los coleccionistas de todo el mundo. No solo fue buena para el Borgoña en sí, sino que marcó un antes y un después en la producción de Romanée-Conti. Para más inri, existen muy pocas botellas de esa cosecha. Se produjeron apenas 600. Si nos fiamos de los paladares más entrenados, el vino obtenido en ese momento ofrece además una "profundidad y complejidad" difícil de encontrar en otros caldos.

¿Tan extraordinario es? John Kapon, presidente de Acker, da una idea de hasta qué punto es extraordinario tener una botella así. "He tenido el privilegio de degustar el Romanée-Conti de 1945 tres veces a lo largo de mi vida, pero no lo he vuelto a probar en más de 20 años y probablemente nunca vuelva a hacerlo".

"A día de hoy sigue siendo el mejor vino que he probado jamás. La cosecha de 1945 fue la última que se recogió antes de que se replantara el viñedo en 1947. Como resultado de la lucha contra la filoxera, durante muchos años la producción se redujo a solo al 10%. Lo que se elaborada era casi imposible de adquirir".

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¿Destaca por algo más? Sí. Acker destaca que la botella que acaba de subastarse por casi 700.000 euros formaba parte de la cava personal de Robert Drouhin, el difunto patriarca de los Drouhin y un referente en el mundo de los vinos y más concretamente el borgoña. No es un detalle menor porque afecta a la historia (y sobre todo a la trazabilidad) de la botella, dándole si cabe más valor.

¿Es solo vino? No. Es también un imán para inversores. Prueba de que el Romanée-Conti 1945 es excepcional es que se ha 'autoarrebatado' el récord. Ahora mismo el Guinness World Records identifica como "el vino más caro vendido en subasta" una botella de esa misma añada que alcanzó los 558.000 dólares durante una puja organizada por Sthevby´s en Nueva York en 2018.

Que su precio haya pasado de 558.000 a 812.500 dólares en menos de una década demuestra que, además de un caldo con valor enológico e histórico, las botellas francesas son un activo interesante desde el punto de vista inversor. The Telegraph asegura en cualquier caso que el comprador (secreto) es un ciudadano de fuera de Francia al que le movió su amor por las vides, no por los dólares.

Una gran ironía. Que una botella de vino se venda por casi 700.000 euros es llamativo de por sí, pero lo resulta aún más cuando recordamos que la operación coge al sector en horas bajas. No al del lujo, sino al del vino. Desde hace tiempo los indicadores que maneja la industria apuntan a un innegable y prolongado descenso de consumo o al menos un estancamiento, en el mejor de los casos.

Su futuro no es tampoco demasiado halagüeño. Un informe reciente de la Unión Europea (UE) sobre agricultura anticipa que su demanda caerá un 0,9% anual hasta 2035, dejando el consumo per cápita en aproximadamente de 19,3 litros, sensiblemente del dato que se registraba a comienzos de la pasad década.

Imágenes | Acker Wines y UE

Vía | DAP

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La noticia En plena crisis existencial, la industria del vino ha anotado un récord histórico: una botella vendida por 700.000 euros fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .




Fuente: Xataka
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