En 1980, unos niños sordos de Nicaragua crearon su propia lengua. Y causaron una gigantesca revolución lingüística
A principios de los años 80, en el barrio de San Judas de Managua, capital de Nicaragua, un colegio se convirtió en el epicentro de un suceso educativo extraordinario que revolucionaría la ciencia lingüística en todo el planeta para las décadas siguientes. Más importante aún: ese suceso no ocurrió dentro de las aulas, como podríamos pensar, sino en los corrillos de los niños en el patio a la hora del recreo, lejos de la vigilancia de los obstinados profesores. En julio de 1979 el FSLN puso en marcha la revolución sandinista. Esta implicaba, entre otras cosas, que todos y cada uno de los pueblos debería poder colgar el estandarte de “territorio victorioso de analfabetismo” en sus plazas. No sólo la población general debía saber leer, sino también los niños sordos, que hasta hacía muy poco eran parias del sistema educativo (a decir verdad, los Somoza hicieron algunos esfuerzos en los últimos estertores de su r...